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Desratización en Nules



Flitcontrol ratones comiendo queso

Ratas y ratones

Las ratas son antiguas acompañantes del hombre. Estos roedores se han convertido, por su adaptación al medio rural y por su relevancia histórica en salud pública, en el paradigma de los animales plaga en ciudad. La asociación hombre-rata urbana, a menudo condicionada por la existencia de deficiencias importantes en las infraestructuras sanitarias de las ciudades antiguas, ha sido causa de dramáticos episodios de crisis sanitaria. El caso más relevante se refiere a las diferentes ondas epidémicas de peste bubónica (enfermedad bacteriana transmitida por pulgas de ratas) que asolaron la Europa medieval. Actualmente, el status sanitario de nuestras ciudades no permite este tipo de extrapolaciones; no obstante, evidentes motivaciones de salud pública, prevención de daños y estética hacen que las operaciones de vigilancia, prevención y control de roedores forman parte de los servicios públicos esenciales en ciudad. Es por esta razón por la que Flitcontrol ofrece servicios de desratización en Nules.

En ciudades europeas, la especie prevalente es rattus norvegicus, una especie de rata que, siendo de origen euroasiático, ha colonizado los sistemas de saneamiento de las ciudades. Las exploraciones, el transporte de mercancías, etc. ha «globalizado» a esta especie, actualmente presente en la práctica totalidad de países.
Son muy numerosas las especies de ratones y su relación con el hombre se remonta en el tiempo. Probablemente, los ratones empezaron a entrar en conflicto con el hombre cuando este se convirtió en agricultor-almacenista de grano y otros alimentos. Se especula que la domesticación de los gatos (Egipto) estaría relacionada con los intentos para proteger los almacenes de la voracidad de los ratones.

Actualmente, en medio urbano, los problemas con ratones no presentan un carácter general sino focalizado en entornos muy concretos (almacenes, comercios o viviendas infestadas). Rara vez son un problema en exteriores (vía pública).


Los ratones son una especie totalmente diferente a las ratas e –históricamente– han sido contemplados con cierta «benevolencia» desde el punto de vista de su impacto potencial en salud pública. Hoy en día, el criterio ha cambiado y la presencia o infestación por estos pequeños roedores debe ser combatida con energía.
En ciudad, la especie prevalente es mus musculus/domesticus; en medio rural, la variedad de especies de ratones es mucho mayor.

Biología y hábitats

Los ratones son pequeños roedores (7-9 cm) de, aproximadamente 20 g de peso. Son animales muy vivaces, ágiles y curiosos. Son capaces de penetrar por espacios muy reducidos (5 cm) y presentan una proverbial capacidad de reproducción, circunstancia que explica que, en ausencia de control eficaz, las poblaciones se amplifiquen en proporciones exponenciales. Estos roedores consumen una media diaria de 3 g de comida (10% peso) y prácticamente no requieren agua para sobrevivir. Se trata de animales que constituyen núcleos familiares formados por un macho dominante, varias hembras y jóvenes. Su vida media es de un año.

En interiores, los ratones no requieren grandes espacios ni realizan grandes desplazamientos; a menudo, un simple armario constituye «su mundo». En otras ocasiones (por ejemplo, en el medio rural y en determinados años), se producen grandes explosiones demográficas seguida de masivo desplazamiento de ratones, afectando pueblos y comarcas enteras.


En ciudad, los ratones son roedores «de interior». Aunque, esporádicamente, puedan encontrase en jardines y otros entornos similares (usualmente relacionados con la alimentación de palomas en vía pública). Se trata de animales de hábitos eminentemente nocturnos.

Las ratas son roedores de, aproximadamente 250 g de peso (adultos). Son animales ágiles y de carácter desconfiado. Son capaces de penetrar por espacios relativamente reducidos (8 cm) y presentan una muy notable capacidad reproductiva, análoga al caso de los ratones. Estos roedores consumen una media diaria de 30 g de comida (10% peso).


Son omnívoros extremos y muy desconfiados («neofobia»), en sus hábitos alimentarios. A diferencia de los ratones, requieren beber frecuentemente para sobrevivir. Se trata de animales que constituyen núcleos familiares formados por un macho dominante, varias hembras y jóvenes. Son territoriales, pero resulta frecuente que formen grandes colonias (agrupaciones de madrigueras).

En ciudad, su hábitat más frecuente es el sistema de alcantarillado (y otras conducciones subterráneas de servicio), normalmente el único lugar donde se permite un cierto nivel de infestación vigilada (servicios municipales de Madrid Salud) y donde sobrevive en base a los residuos de alimentos que ahí llegan y a la disponibilidad de agua. No obstante, sí se les permite (solares o zonas terrizas-ajardinadas con depósitos de basura...) excavan galerías subterráneas (madrigueras) unifamiliares. Se trata de animales de hábitos eminentemente nocturnos.

Diagnóstico

El reducido tamaño de los ratones y discreción de movimientos conduce a que –frecuentemente– las infestaciones pasen desapercibidas hasta que han alcanzado un nivel cuyo control presenta ya dificultades. Lo habitual es que el primer indicio sea la detección de los pequeños, pero característicos excrementos, que estos animales producen en notable cantidad.

Sus costumbres nocturnas les ayudan a pasar desapercibidos. Otros indicios son la presencia de roeduras (marcas de dientes y de daños en envases, embalajes, alimentos, mobiliario o textiles, etc.) o la evidencia de su avistamiento. Ciertas personas son capaces de detectarlos en base al olor especial que la presencia de ratones producen en locales altamente infestados.


De manera algo similar al caso de los ratones, lo habitual es que el primer indicio sea la detección de los característicos excrementos. Otros indicios son la presencia madrigueras, las roeduras (marcas de dientes y de daños en envases, embalajes, alimentos, mobiliario o textiles, etc.) o la evidencia de su avistamiento (animales vivos o cadáveres).

Prevención y control

Condicionada por su peculiar biología, la prevención frente a ratas se basa fundamentalmente en:
  • extremo cuidado en la gestión de residuos (basuras), piedra angular de la prevención de ratas en ciudad;
  • asegurar el correcto estado de conservación del sistema de saneamiento (alcantarillado interior) de edificaciones;
  • reparar (sellar todas aquellas grietas, fisura, «pasa-tubos», etc., que pudieran permitir el acceso de estos pequeños animales;
  • extremar los cuidados en el almacenamiento de alimentos, frecuente objetivo predilecto de estos roedores;
  • disponer de almacenes, trasteros, etc. ordenados y convenientemente supervisados.
Una vez detectada, no debe jamás tolerarse la presencia de ratas en lugares de vivienda y uso humano lo que requiere un eficiente control.
Cuente con Flitcontrol.